martes, 24 de noviembre de 2009

¿Quien sería yo?



Si no hubiera nacido en este tiempo, si perteneciese a otra cultura, si ésta no fuera mi época, ¿Quién sería yo? Tal vez, si hubiese sido romano, hubiese sido un Pompeyo o tal vez un Nerón. ¿Quién sería yo? Si mi época hubiese sido la antigüedad, cuando los hombres no conocían de CRISTO y tenían como única esperanza su perversidad, tal vez hubiese sido un Alejandro o un Nabucodonosor, tal vez hubiese sido un Goliat, un Herodes, un Leónidas, o simplemente un vulgar recolector.

Si ésta no fuese mi época, si hubiera nacido cuando los hombres escondían lo que eran en realidad, tras investidura de caballero. ¿Quién sería yo? Humilde pordiosero, plebeyo sin mayor esplendor, Señor de mil hectáreas, poderoso Rey de una Nación, representante de la Iglesia, miembro de la inquisición, o hipócrita sacerdote que en realidad no conocía a Dios. ¿Quién sería yo? Si de un vientre de Israel hubiese nacido, si me hubiesen circuncidado a los 8 días, en los tiempos que estaba en pie el templo de Salomón. ¿Quién hubiera sido yo?
Cuando caminaba en la Tierra siendo hombre, el Creador, hubiese sido amante del conocimiento, o un ignorante pescador, hubiese sido guardián de la ley, fariseo probablemente. Estoy seguro que hubiese sido uno de los que a Jesús crucificó.
Sin conocer a CRISTO, ¿Quien sería yo? Sería vil juguete de las circunstancias, profano catedrático sin amor en el corazón, poeta de versos oscuros, practicante de lo malvado y de lo prohibido. Sin CRISTO, estoy seguro que ese hubiera sido yo.

Jorge Flores Riofrio

El amar




El amar, es algo tan especial, que inspira hasta morir, ¿Qué sería del mundo sin el amor? El amor de alguien hacia mí, me hizo libre de la muerte, pues por ese amor Jesús fue colgado en la cruz para pagar con sangre, mi pecado. Fue el amor lo que me llevó a nacer. Fue el amor de una madre lo que me llevo a ser el hombre que hoy soy. Fue el amor de un padre, lo que me llevo a comprender, que la vida no sólo se trata de banalidades. Fue el amor de una señora, que me llevó a creer que vale más el dar todo por alguien, que ser avaro con la vida. Fue el amor de un hermano, que me hizo querer ser mejor de lo que era. Fue el amor de Dios tan grande, que prefirió sufrir, para darme la oportunidad de cambiar para siempre. Es el amor, tierno manto que me arropa, fuego que sale de mis entrañas, y sí, a veces quema.
Es arcoíris en la tempestad que es la vida. Motivo de desvelo. El porqué busco ser entrega. Es el amor quien rescata mi corazón, en medio de la tormenta. Es la cálida mano de alguien que no me juzga. Es más grande que un sentimiento, que un sueño, que toda la vida entera. Por él, hasta la muerte se ve pequeña. Es tan grande, es Dios, es parte de su naturaleza. Entonces ¿cómo decir que se acabó el amor? qué se extinguió, qué dejo de existir ¡Tonterías! el amor es el Señor. El Señor es infinito. Dios es eterno, es el principio y el fin. El amor es eternidad. Es el dulce poema, que pudo hacer que alguien como yo, valiera la pena.
Jorge Flores Riofrio