Si no hubiera nacido en este tiempo, si perteneciese a otra cultura, si ésta no fuera mi época, ¿Quién sería yo? Tal vez, si hubiese sido romano, hubiese sido un Pompeyo o tal vez un Nerón. ¿Quién sería yo? Si mi época hubiese sido la antigüedad, cuando los hombres no conocían de CRISTO y tenían como única esperanza su perversidad, tal vez hubiese sido un Alejandro o un Nabucodonosor, tal vez hubiese sido un Goliat, un Herodes, un Leónidas, o simplemente un vulgar recolector.
Si ésta no fuese mi época, si hubiera nacido cuando los hombres escondían lo que eran en realidad, tras investidura de caballero. ¿Quién sería yo? Humilde pordiosero, plebeyo sin mayor esplendor, Señor de mil hectáreas, poderoso Rey de una Nación, representante de la Iglesia, miembro de la inquisición, o hipócrita sacerdote que en realidad no conocía a Dios. ¿Quién sería yo? Si de un vientre de Israel hubiese nacido, si me hubiesen circuncidado a los 8 días, en los tiempos que estaba en pie el templo de Salomón. ¿Quién hubiera sido yo?
Cuando caminaba en la Tierra siendo hombre, el Creador, hubiese sido amante del conocimiento, o un ignorante pescador, hubiese sido guardián de la ley, fariseo probablemente. Estoy seguro que hubiese sido uno de los que a Jesús crucificó.
Sin conocer a CRISTO, ¿Quien sería yo? Sería vil juguete de las circunstancias, profano catedrático sin amor en el corazón, poeta de versos oscuros, practicante de lo malvado y de lo prohibido. Sin CRISTO, estoy seguro que ese hubiera sido yo.
Jorge Flores Riofrio
