jueves, 14 de julio de 2011

Una mirada llena de vida

Un joven caminaba angustiado en las calles de una populosa ciudad, perdió su trabajo y no encontraba en su mente una escusa para vivir. Veía los rostros monótonos de los patéticos seres que vivían solo para respirar, trabajar, reproducirse y luego morir; pensaba que cruel es la vida, de que vale un respiro si solo conduce a otro igual. De pronto su mirada se encontró con otra mirada que sustituyo la apatía de su alma y la desdicha de su rostro, por una sonrisa de esperanza. El muchacho se paralizo, y en su mente dijo, que mirada tan preciosa, que ojos llenos de vida, he visto muchas miradas y nunca una que se adueñe de mi vista, como lo hacen las estrellas del cielo. Se detuvo y empezó a buscar entre la gente a la dueña de aquella gloriosa mirada que le dio un poco de alegría a su existencia. En su búsqueda encontró una señora con el cuerpo ya carcomido por el tiempo. La señora lo miro y el se dio cuenta que ese pedazo de carne vieja, tenia la mirada de un ángel. ¿Cómo es posible? Se pregunto; la señora, clavo sus pupilas en las suyas y sonriendo le dijo, joven tu existencia valdrá la pena solo y cuando tu decidas vivir amando cada segundo, porque la vida pasa rápido. Con el corazón a mil por hora el muchacho le pregunto ¿Cómo hago para tener su mirada? La señora respondió, pon en tu corazón agradecimiento por cada partícula de aire que respiras y te aseguro joven, que tendrás una mirada como la mía.

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